|
|
|
|
UN NACIONALISMO ESPAÑOL DE LIBERACIÓN Extractos de las resoluciones programáticas fundamentales aprobadas por el Congreso Constituyente del PNR (mayo de 1996), con las modificaciones introducidas por la I Conferencia Nacional (septiembre de 1999) y la III Conferencia Nacional (julio 2001).
NACIONALISMO
ESPAÑOL DE LIBERACIÓN
1. LA NACIÓN ESPAÑOLA COMO PARADIGMA DE LIBERTAD E IGUALDAD “El PNR pretende el acabamiento completo
de nuestra construcción nacional. Ello le opone sin remisión al régimen
actualmente vigente. Éste incluye residuos del mundo pre-moderno, empezando por
la propia institución monárquica, una situación de privilegio para la iglesia
católica y la pervivencia de anacrónicos regímenes forales. A ello se han
sumado, desde 1978, las comunidades autónomas, unas nuevas feudalidades
territoriales que buscan regresar más allá del orden medieval, al tiempo de
las tribus. Todo ello con el apoyo de los grandes poderes económicos y el
adorno de un tenderete parlamentario liberal”. “El PNR asume la concepción nacional cívica
y republicana, lejana heredera de Roma, que fue desplegada por algunas
corrientes de la Gran Revolución de 1789. De acuerdo con ella, postula la
constitución de España en comunidad política unitaria: en vínculo de
ciudadanía capaz de aunar en la misma tarea histórica a personas diferentes en
cuanto a lengua, características físicas, ideas religiosas o costumbres; en
proyecto colectivo a cargo de ciudadanos iguales, no sólo en derechos
constitucionales, sino también en cuanto a condiciones sociales de
desarrollo”. “El PNR es un partido promotor de un
nacionalismo de liberación española integral. Ello implica, de cara afuera,
liberación respecto del dominio imperialista. Y de cara adentro, liberación
respecto de la hegemonía del gran capital, del poder oligárquico de la vigente
partitocracia monarco-liberal y de la obra desintegradora y opresiva del
secesionismo de ricos operante en regiones enteras de España.
“Con el derrumbamiento del llamado
"mundo socialista" y el triunfo del llamado "mundo libre" se
ha ido instalando un escenario, el Nuevo Orden Mundial (NOM), que tiene como
cabeza directiva a USA, como brazo armado a la OTAN, como mecanismo de
legitimación a la ONU -en el caso en que Washington se digne consultarla- y en
el que el liberal-capitalismo aparece como "fin de la historia" y único
sistema posible a escala planetaria. Dentro de la ideología de ese imperialismo
ocupan un lugar fundamental los "derechos del hombre": son
esencialmente los derechos del individuo liberal, un propietario egoísta celoso
de su "libertad". Invocando su defensa, USA y sus satélites proceden
a continuas "injerencias humanitarias", pisoteando la soberanía
nacional de pueblos enteros y devastándolos mediante aniquiladoras
"guerras humanitarias. El PNR preconiza una política exterior
española autónoma respecto de los dictados del NOM. Esto implica reactivar las
exigencias de salida de España de la OTAN y de denuncia del Tratado de
Cooperación con USA sobre bases militares. Dedicar las fuerzas armadas a la
defensa estricta de nuestros intereses nacionales, frente a su actual papel de
comparsas del Pentágono en la agresión y masacre a otros pueblos, o de
guardias de tráfico en conflictos suscitados por otros, poner fin al dominio
colonial inglés sobre Gibraltar. Defender de modo intransigente la españolidad
de Ceuta y Melilla”. “La actual Unión Europea (UE) es básicamente
una Eurolandia liberal capitalista con la que las naciones más poderosas del
continente ponen las demás a su servicio, de cara a la concurrencia inter-imperialista
mundial. Trama fundamental de este proyecto ha sido la orientación trazada
desde Mastrique, que ha culminado con la entronización del euro. Paso a paso,
ha significado la subordinación de los diversos Estados europeos a cumbres
socio-políticas alejadas de cualquier posibilidad de control democrático, la
imposición de disciplinas monetarias promotoras del paro en masa, la fractura
social y las desigualdades territoriales, el sometimiento de las economías
nacionales mediante la cadena de los Bancos centrales subordinados al Banco
Central Europeo (BCE) -trasunto del Bundesbank y de la reserva federal
norteamericana- y la libre y omnipotente circulación de los grandes capitales.
Respecto de los países del Sur, entre ellos el nuestro, los fondos europeos y
de cohesión han servido hasta el momento para anestesiar la ruina de campos y fábricas.
Eurolandia ha introducido factores de rígida
centralización mediante instituciones pretendidamente técnicas, neutrales,
como el BCE, guardianas de políticas que arrebatan a los Estados nacionales la
posibilidad de dirigir aspectos esenciales de su vida económica. Pero esta
centralización por arriba se combina con fuertes impulsos hacia el
descoyuntamiento de dichos Estados por abajo. Eurolandia se abre paso a través
de un amplio proceso de desvertebración nacional. Tras la partición de
Checoslovaquia hemos asistido al sangriento estallido de Yugoslavia,
secesionismo de Bossi, intentos de "federalización" de Italia y de
"regionalización" de Portugal, avanzados procesos de desintegración
en España, agresión contra Yugoslavia en apoyo al movimiento separatista de
Kosovo, etc.” “El PNR advierte que ni la
"globalización", ni la "mundialización", suponen la
superación del Estado nacional. Suponen tan sólo la crisis de los Estados
nacionales débiles y desquiciados, como la España actual y, a la vez, imponen
la necesidad de confluencias más amplias: bien sea para la promoción de
bloques imperialistas, bien sea para alentar alternativas frente a esos bloques.
El PNR se alinea en esta segunda posición.
3. LA REPÚBLICA COMO CRISOL DE LA NACIÓN “La refundación nacional de España por
la que lucha el PNR ha de significar la constitución de nuestro pueblo en República.
La Nación política se identifica con la República democrática unitaria en
tanto que nuevo modo de vida global. La República no agota su significado en la
sustitución de un monarca por un presidente, aunque la englobe. La República
("res pública", cosa pública) aparece como contenido ético y
conjunto de virtudes cívicas comunitarias que afirman la preeminencia de la
"salud pública" sobre cualquier interés particular o sectorial, como
haz de deberes y derechos que fundan la condición de ciudadano, una condición
política no "natural", como entramado jurídico e institucional de
una auténtica democracia. La democracia no se limita a las libertades
de expresión y de organización de partidos políticos, como creen las
corrientes liberales. Democracia es, ante todo, formación y realización de la
voluntad nacional con la máxima identificación entre gobernantes y gobernados.
Su existencia efectiva hace necesario un sistema que posibilite a los ciudadanos
una participación intensa y lo más directa posible en unos u otros tramos de
la construcción política; el acceso de los ciudadanos a las funciones
directivas con igualdad de oportunidades y en el grado que dicten el empeño y
las capacidades de cada cual, y la selección y revocación de los dirigentes
sobre la base de los criterios de competencia y de responsabilidad ante la Nación.
Tales exigencias son burladas por el actual Estado de partidos, pajes de la
monarquía, que promueven una forma de dominio oligárquica y antinacional”. “El PNR defiende la abolición de la
institución monárquica, que impide acceder a la Jefatura del Estado a los españoles
capacitados para ello; bendice la dominación rapaz de las finanzas y el
sometimiento a los dictados del Nuevo Orden Mundial; otorga investidura a una
partitocracia corrupta y degenerada y preside la desintegración de España
mediante el "Estado de las Autonomías".
“El PNR lucha por una República
unitaria, dotada de instituciones que organicen a la Nación española como un
todo indiviso y, a la vez, articulen una ordenación territorial en régimen de
amplia descentralización administrativa. Piedras angulares de esta nueva
ordenación serán los Municipios, con sus diversas formas de asociación para
la prestación de servicios en conexión directa con los ciudadanos
(mancomunidades, áreas metropolitanas y comarcas) y las Provincias. Esta
ordenación arrumbará el sistema de los actuales parlamentos y gobiernos
"autónomos", trampolines de encumbramiento caciquil, dispositivos de
asfixia de la vida municipal, pozos sin fondo de despilfarro y focos de
cantonalismo mezquino.
4. POR UN SOCIALISMO MAYOR DE EDAD “El sistema social capitalista entraña
una degradación del trabajo al papel de mera mercancía entre otras mercancías.
Reposa sobre estructuras de propiedad en cuyo marco el excedente creado por el
conjunto del trabajo nacional adopta la forma de beneficio privado atribuido a
una minoría social y se destina principalmente según los intereses de
auto-reproducción de la misma. Desencadena una ruina acelerada de elementos
ambientales. Abre continuas tendencias a la desintegración social, sólo
conjuradas mediante el fortalecimiento de las burocracias y tecnocracias de todo
tipo. Perpetúa divisiones sociales que, por un lado, atrofian las facultades de
gran parte de la población y por otra, sitúan automáticamente a los grupos
económicamente más poderosos en todos los niveles de la hegemonía y
convierten en papel mojado los mejores enunciados políticos democráticos. Y
propicia que el avance científico y tecnológico se desate como un proceso
incontrolado. A todas estas críticas de orden general,
hay que añadir que en nuestro país el capitalismo ha dado inequívocas
muestras de ineptitud y mediocridad. Su inserción en la Unión Europea le ha
precipitado por un camino de desarticulación, sin otro horizonte que el
repliegue en una subalterna economía de servicios. El PNR afirma la necesidad de que la nueva
República asuma un carácter socialista. Para el PNR el socialismo es, ante
todo, musculación defensora de la soberanía nacional frente a la penetración
imperialista, es intención de comunidad frente al individualismo liberal y es
sustancia efectiva de la igualdad jurídico-política de los ciudadanos.
Socialista es también la concepción del trabajo como vía de autoconstrucción
del hombre y servicio a la comunidad. Socialista es la voluntad de dominio
consciente de las condiciones de existencia frente al despliegue de la economía
como un proceso ciego. Socialismo es combate contra el imperio de los poderes
económicos privados, experimentando formas de propiedad pública y gestión
democrática de los grandes instrumentos industriales. Socialista es la
orientación favorable a que el excedente nacional vaya adoptando la forma
predominante de fondo comunitario. Socialista es el propósito de reducción sin
desmayo de las relaciones de poder social basadas en la posición económica. Por otra parte, después de la trágica
experiencia de los regímenes inspirados en el marxismo, hoy sabemos lo que no
debe ser el socialismo. Sobre todo, sabemos que los necesarios procesos de
socialización no pueden consistir en una simple estatización del Capital, como
si fuese un mero stock de medios de producción, a cargo de una oligarquía política.
El Capital no es un stock, una "cosa", sino un flujo: el de
acaparamiento y continua acumulación por parte de un grupo social particular,
sea de propietarios clásicos o de bonzos del materialismo dialéctico, del
sobreproducto nacional originado por el trabajo. El socialismo ya no puede ser
confundido con el capitalismo de Estado en que desembocaron esos regímenes
antes de derrumbarse. Pero tampoco con las propuestas de "autogestión",
"propiedad sindical", "atribución de la plusvalía a los
sindicatos", etcétera. Tales propuestas desembocarían en un cutre
capitalismo sindical y representan simplemente ensoñaciones nostálgicas del
artesano propietario”.
“La nueva configuración imperialista
precisa de aliados en el conjunto de los países. Necesita fuerzas
colaboracionistas en todos ellos para anular en ella posibles gérmenes de
resistencia patriótica y cloroformizar a las masas. En nuestro país, el régimen
monárquico constitucional al completo es el nido de colaboradores encargados de
someter al pueblo español, de un lado, a los dictados del Nuevo Orden Mundial
yanqui y, de otro, a las exigencias de Eurolandia.
En esta obra se empeñan desde la Corona a los grandes partidos
"nacionales", los vértices de los sindicatos mayoritarios y las
fuerzas socioeconómicas hegemónicas, ante todo la Banca. También participan
con entusiasmo en ella los partidos nacionalistas vascos, catalanes, gallegos,
etcétera, ansiosos de que en su momento la UE los erija en virreyes de sus
feudos respectivos, en "gauleiter" de minúsculos
"protectorados" modelados a través de la limpieza etno-cultural”. “Tanto el PP y como el PSOE son partidos
adscritos al NOM que preside USA, partisanos de la OTAN, ante cuyos dictados
muestran una docilidad perruna y se implican totalmente en el proyecto de la
Eurolandia, coincidiendo substancialmente en sus orientaciones económicas pese
a pequeñas diferencias de matiz. Ambos se han propuesto acondicionar lo que
queda de España a la dominación de los consorcios centroeuropeos, con la
liquidación de todo resquicio de soberanía nacional, con tal de que en ese
proceso colonizador queden a salvo los intereses de "nuestros"
banqueros y, por supuesto, perviva la institución monárquica y sus cortesanos
de todos los matices”. “PP y
PSOE se llenan la boca con el nombre de España. Pero constituyen
realmente partidos de la traición a España, promotores de su dependencia hacia
fuera y de su desvertebración hacia adentro. Con tal
de mantener sus prebendas a escala central o regional, no vacilan en
pactar una y otra vez con las fuerzas separatistas, dejando sin respuesta sus
bravuconadas y discriminaciones y colmándolas de prebendas y privilegios. Con
ello allanan el camino a la extinción de España como unidad política, y a su
sustitución por una especie de "Commonwealth" de "naciones históricas"
que quizá la Zarzuela está dispuesta a sobrevolar”.
6. EL PARTIDO DE LA NUEVA ESPAÑA “El PNR ha nacido como partido de la
esperanza en una nueva España, de lucha por el cumplimiento de unas tareas de
"revolución doble" (nacional-democrática y, a la vez, social) que
hasta el momento hemos postergado. Unas tareas que exigían enlazar el esfuerzo
de superación del Antiguo Régimen, con el de resistencia al naciente mundo del
Capital, para una reordenación de la Nación en torno al eje del Trabajo. Por desgracia, en nuestro país como en
muchos otros, el marxismo se hizo con el monopolio de la idea revolucionaria y
lo retuvo durante un largo periodo. Las consecuencias han sido claras.
Subordinación dogmática a "cosmovisiones" presuntuosas y mesiánicas,
ajenas al espíritu científico que invocaban. Adoración beata de las virtudes
de una clase social presuntamente redentora de la humanidad. Perversión del
concepto de igualdad en un sentido nivelador. Reduccionismo economicista y
antiautoritarismo, ambos de cuño claramente liberal, que aspiraban como
objetivo histórico ultimo a la "disolución del Estado" en favor de
una gerencia de sabios administradores y contables. Añádase a esto un proyecto
de socialización burocrático y la incapacidad casi congénita para asumir
otras formulaciones nacionales que no sean las étnicas. Sin olvidar la proyección
de un "fin de la Historia", también muy similar al soñado por el
liberalismo, consistente en una sociedad de consumidores ociosos, nadando en la
"abundancia de las fuerzas productivas". Desde hace unos años asistimos al
desmoronamiento terminal de todas las corrientes provinentes del tronco
marxista. El PSOE se halla en la vanguardia del proceso que afecta al conjunto
de la socialdemocracia europea. Ésta hace ya tiempo dio su bendición a la
economía de mercado y a la "globalización". En casi todos los casos
ha olvidado incluso las tímidas recetas de intervencionismo estatal que defendía,
para transformarse en una fuerza derechista de mero liberalismo social. En nada
serio difieren sus propuestas de las de los partidos liberal-conservadores”. “La izquierda con referencias marxistas sólo
sobrevive en el marco de Izquierda Unida, pero lo hace en un estadio de
descomposición rayano en la putrefacción: como mero reducto de timoratas
propuestas keynesianas, arrastrándose penosamente detrás de los movimientos
separatistas, o descoyuntada en mil humanitarismos de ONG a la caza de
subvenciones”.
|