REBAJAS FISCALES



 

 

Redacción.- El presidente del PP, Mariano Rajoy, se ha comprometido a eximir del IRPF a los trabajadores y pensionistas que ganen menos de 16.000 euros. El compromiso se acompaña de un discurso que presenta la reducción de impuestos como una panacea frente a la desaceleración de la economía española. El mensaje resultará probablemente seductor en términos electorales, pero no pasa de ser una píldora demagógica y, sobre todo, un auténtico atropello a cualquier concepción seria del Estado. Los impuestos son una institución; forman parte de la estructura del Estado, como elemento indispensable de cohesión nacional. Ninguna nación puede aspirar a constituir nada serio si no establece un sistema fiscal justo y equitativo.

  Por ello, la ideología que irradia sin descanso el PP, de que pagar impuestos es negativo, constituye una auténtica calamidad anarco-liberal. Favorece ante todo a los defraudadores, beneficiarios de las rentas más elevadas, no retratadas mediante nóminas, a quienes les falta tiempo para afirmar que no pagan impuestos porque éstos son demasiado elevados.  

Todo esto se agrava cuando se trata de impuestos directos, que gravan en función de la capacidad económica de los ciudadanos. Una cosa es plantear la necesidad de reformar el IRPF –bajando los tipos impositivos y haciéndolo realmente progresivo-. Otra cosa muy distinta  es lanzar un torpedo contra esta línea de flotación de un Estado moderno, al mismo tiempo que se aplaude la sistemática minimización del impuesto sobre sociedades y no se dice una palabra sobre la presión brutal de los impuestos indirectos sobre la gran mayoría de la población.

Noviembre de 2007