|
Se
nos congrega desde todas partes “contra el agravio a la monarquía que
ha garantizado la unidad y estabilidad de España”, por el
“respeto a las instituciones”.
Corto
es el número de los alborotadores que queman efigies del rey. Su foco
principal, en Cataluña y Valencia, obedece a la instigación de ERC. En
Andalucía, algunos alcaldes y concejales de pueblo se han erigido en
potestad constituyente. Hablan de una tercera república, pero con
"autodeterminación de las nacionalidades". En conclusión, en
el supuesto de que estos activismos triunfaran, no implantarían
ninguna república española. Traerían una sarta de mini-repúblicas ibéricas
pintadas sobre un mapa medieval. No odian tanto a la monarquía como a la
Nación española.
Pero,
pese a la exigüidad de esa turba de regicidas simbólicos, están gozando
de inusitada publicidad e impunidad. Se les deja hacer porque desempeñan
un singular papel. Su espantajo sirve
para redorar la imagen del Borbón, presentarlo como “victima” y
contener su desprestigio creciente. Y para cerrar el paso a un nuevo
republicanismo español decidido a acabar con todas las oligarquías que
vampirizan a nuestra patria.
Se
infla la importancia de ese republicanismo anti-español para que la
Corona siga
apareciendo, por contraste, como símbolo de la unidad de España mientras
sus pajes –ante todo, Zapatero, y Rajoy a rastras- la disgregan con sus
"naciones" o "realidades nacionales". Que no nos engañen,
compatriotas! Es la monarquía juancarlista la culpable del proceso de
balcanización de España, primero con el Estado de las Autonomías y
ahora con su derrotero confederal hacia la “nación de naciones”.
|
|
Los
otros, los tricolores, son sólo tontos útiles. Sin duda, su
matonismo va en aumento y ninguna de sus agresiones debe quedar impune.
Pero que ello no nos impida identificar a nuestros enemigos principales.
Se
maximiza la agitación cutre de unos hijos de la LOGSE, envenenados por
los separatistas que ha legitimado el propio régimen, para realzar la
“estabilidad” del mismo. La “estabilidad” de un régimen al que
mecieron los servicios secretos de Franco, que vio despejada su andadura
por el providencial asesinato de Carrero Blanco, que sorteó sus
primeras dificultades mediante el golpe de Estado del 23-F
de 1981, que emprendió una luna de mil con el mister X de las hazañas
de los GAL y que,
en su última etapa, a partir de la matanza del 11-M, proyecta
renovarlo todo para que no cambie nada: la izquierda degenerada en el
gobierno, aliada a unos separatismos neo-feudales rabiosos, que han
asesinado a mil españoles y oprimen a los que quedan dentro de sus
cortijos, una derecha chupacirios ejerciendo de comparsa, y la banca y
el gran capital haciendo caja. Estos son los hitos que enmarcan nuestro
“estable” y ejemplar sistema de convivencia.
Ningún
respeto nos merece ese “símbolo”, esa institución anti-nacional,
anti-democrática y anti-social, foco de golpes y corrupción, que hunde
a España en la desintegración y la desgracia.
¡Por
la ruptura democrática!
¡Hacia
la república nacional española!
Secretaría
General del
Partido
Nacional Republicano
Octubre
de 2007
|