“GOBIERNO DE ESPAÑA”



 

 

Redacción.- Zapatero inició la legislatura poniendo en cuestión la existencia de la Nación española, un concepto “discutido y discutible”. Luego vino el nuevo Estatuto de autonomía de Cataluña, en el que se reconoce la “nación” catalana, y la negociación política con el separatismo terrorista etarra.

En la recta final de la legislatura, Zapatero dio un giro para aparentar “patriotismo”. De la noche a la mañana, la etiqueta “Gobierno de España” pobló todas las propagandas oficiales. De ahí que UPN gobierne en solitario en Navarra. De ahí que los mismos sectores de la policía y de los jueces que hace unos meses pasaban chivatazos a los etarras y legalizaban a parte de la ANV, ahora hagan redadas e impongan condenas. Se trata, por supuesto, de algo ya previsto en el guión de ruptura pactada de la tregua que se ha hecho necesario para un nuevo triunfo electoral de Zapatero. En la perspectiva de ETA, las detenciones y condenas son "accidentes". ETA se hace cargo de que Zapatero necesita exhibir "firmeza" y "españolismo" en el corto plazo, a la vez que mantiene abierto el horizonte de la negociación. En contrapartida, también son "accidentes" los atentados de ETA para ZP; más aún, los necesita para reactivar al frente del desistimiento que le votó el 14 de marzo de 2004. Y a favor de la repugnante pantomima zapaterina, el rey ha intervenido para empujar al PP al abandono de remilgos y gestos de desmarque y al ingreso sin condiciones en el círculo del "consenso".

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 Puede que Zapatero consiga timar a muchos españoles. Quizá piensen que la detención de etarras significa el abandono de la anterior política de colaboración con el terrorismo. Así sería ciertamente si las detenciones de etarras fueran inexorablemente unidas a la certeza de un cumplimiento íntegro de las penas. Pero ¿tenemos garantía de que estas detenciones impliquen esa certeza de que habrá justicia cuando el Gobierno de Zapatero mantiene una resolución parlamentaria que permite una negociación con los terroristas prófugos que incluye una disposición de dar salida a los terroristas presos? ¿Existe tal garantía cuando en las listas de terroristas etarras que ese gobierno ha remitido a la Unión Europea no figura José Ternera ni el resto de capos etarras con los que Zapatero ha mantenido negociaciones?

En lo que a ETA concierne, no hay duda de que quiere que Zapatero gane las próximas elecciones. Piensa que así obtendrá después con mayor facilidad su máxima reivindicación, la independencia de “Euskal Herria”. ETA ha tomado nota de que 11 millones de españoles (en parte ingenuos y en parte sumisos borregos) dieron su voto a Zapatero porque querían mandar la señal clara al terrorismo islámico, autor oficial del 11-M, de que España estaba dispuesta a ceder en todo con tal de no soportar nuevas masacres. ETA sabe perfectamente, puesto que el terror es su trabajo, que cuanto más muertos cause de aquí a las elecciones, más quebrará la voluntad de resistencia del electorado sumiso, cobarde o ingenuo de Zapatero, electorado que le demandará a éste que se avenga a lo que sea con tal de que terminen los atentados.

Zapatero coincide con ETA en la convicción de que los sumisos, pacifistas y acojonados serán más que los opuestos al desguace de España y lograrán levantar la losa que para Zapatero supone la no revocación de la citada resolución parlamentaria.

Por eso Zapatero mantendrá la resolución y por eso ETA seguirá matando.

 

 

 

Enero de 2008