|

P.J.
Cadalso
Enero
2007
I. MI CONSPIRANOIA
Como a muchos españoles, me
preocupa lo ocurrido en el 11-M. Incluso me obsesiona. Confieso que soy
un conspiranoico. Por supuesto, todo cuanto oigo del 11-M me parecen
relatos conspiranoicos. Ante todo está la versión oficial de la
conspiración islamista que propaga el PSOE. Y está también la
conspiración entre etarras y gales, defendida desde aledaños del PP.
Estos relatos no me convencen. Echo
en falta el mínimo de coherencia, aunque sea demencial, que cabe
esperar de una conspiranoia que se precie. Por eso me he decidido a
evacuar mi propia conspiranoia. Me empujan pulsiones de racionalidad
exacerbada y ya se sabe, desde Goya, que “los sueños de la razón
engendran monstruos”. Pero prefiero los extravíos de la razón a la
inanidad de la cobardía intelectual o a la intoxicación del plumilla
mercenario.
II. LA FINALIDAD
¿Cuál pudo ser la finalidad del
atentado del 11-M? Propiciar un cambio gubernamental que diese salida al
agotamiento del marco constitucional del 78. El 11-M es un eslabón más
de una historia llena de “ruido y de furia”, tinta en sangre. La
historia del juancarlismo.
Franco tenía 80 años al morir
Carrero Blanco, con 60 años y una salud envidiable. Unos etarras
excavaron con gran parsimonia un túnel en una de las calles más céntricas
de Madrid e hicieron volar por los aires al almirante. Se ha sabido
posteriormente que diversos servicios secretos, ante todo la CIA, conocían
los preparativos del magnicidio. Éste cerró paso a una prolongación
del régimen sin Franco. Con Carrero, se hubiera entorpecido
considerablemente el impulso regio a la “transición” frente a los
continuistas del 18 de julio.
El
significado del 11 M ha sido similar. Ha desbloqueado una “segunda
transición”, azuzada por factores de crisis que ya se habían
acumulado bajo Aznar, pero que éste amenazaba con retrasar y, a la
postre, agudizar. El 11-M ha catapultado un cambio de gobierno que, a su
vez, está impulsando un cambio de régimen. La vía adoptada es la que
inauguró Suárez, la del quebrantamiento de ley. Fuera de combate
Carrero-Aznar, la Zarzuela apoya a Suárez-Zapatero, de modo silente o
con la palabrería hueca de sus discursos navideños. En el lugar del
grotesco Arias Navarro tenemos al pánfilo Rajoy.
Segunda
transición: ¿hacia dónde? Hacia el descoyuntamiento confederal de la
unidad de España, potenciando una asimetría explotadora del conjunto
de los españoles por las oligarquías catalana y vasca. Esto conlleva
un drástico cambio de geometría política: marginación y minimización
del PP y eternización del poder del PRISOE en el centro y, de modo
compartido, en “clave de cosoberanía”, con los nacionalistas étnicos
en la periferia.
En
el plano internacional, subordinación a Francia –cuyos fabulosos
negocios con Sadam Husein se vieron perjudicados por la guerra de Bush y
Aznar- y reparación de la afrenta de Perejil a Marruecos: abandono de
los saharaui y entrega de Ceuta y Melilla. La Corona, el “jubilado de
oro” del PSOE y demás miembros del lobby pro-marroquí de ese partido
podrán seguirse forrando en el “país hermano”. Con todo, de modo
paradójico, la versión oficial de la autoría islamista del 11-M ha
reforzado en los últimos años las tesis neo-com de la cruzada contra
el terrorismo jiyadista internacional.
Todo
ello en provecho del capital financiero y un puñado de oligopolios españoles
y del gran capital centro-europeo, que con sus estructuras centralizadas
se hallarán a sus anchas en medio de la desintegración política. Los
españoles nos convertiremos en un conjunto de tribus mal avenidas que
compran energía al norte y pone sol y playa a los jubilados de
Eurolandia. Lo que queda de los servicios públicos, totalmente en manos
de las oligarquías micro-nacionales, serán privatizados, al igual que
los sistemas de seguridad y protección social. Un garrotazo histórico
a los asalariados y a la pequeña y media empresa.
III. EL MEDIO
El medio para conseguir la
finalidad expuesta ha sido un golpe de Estado post-moderno, que incluyó:
-Un atentado de tres cifras.
Era
necesario un atentado con gran capacidad de “conmoción y espanto”
en un país habituado a décadas de terrorismo etarra.
Algunos
han teorizado la existencia de dos atentados superpuestos en el 11-M.
Una nueva versión de los GAL habría preparado un atentado “blando”
-20 muertos serían suficientes para provocar el efecto perseguido-,
pero ese atentado fue desbordado por la intervención de otros malos,
peores que los anteriores (ETA, servicios secretos marroquíes, etc.),
que lo transformaron en masacre.
Ningún
golpista con dos dedos de frente podía pensar que en 2004 fueran
suficientes 20 muertos para lograr el fin perseguido. Hipercor ya había
alcanzado esa cifra. Y desde Hipercor había llovido mucho. Entre otras
cosas, había surgido a escala internacional el terrorismo islámico y
había llovido fuego y acero sobre las Torres Gemelas. Los guionistas
del 11-M tenían muy claro que debían provocar un impacto similar al
11-S. Era preciso que los subconscientes relacionaran las Torres con el
11-M. Por ello planificaron un atentado de tres cifras.
-Un atentado encubierto bajo falsas banderas.
Los golpistas sembraron dos tipos
de pistas. Uno de ellos orientó inicialmente al gobierno del PP hacia
la autoría etarra: informes de que el explosivo era Titadyne con cordón
detonante, fotografías de etarras que circularon por todo el país,
tarjetón de la empresa Mondragón en el salpicadero de la furgoneta
Kangoo, informe del CNI del mismo día 11, etc. A la vez, estaba ya en
marcha un segundo lote de pistas que abrían paso primero y confirmaban
después la autoría islamista.
Están las dos bombas que no explotaron en los trenes. Quienes planearon
el atentado conocían sobradamente el modus operandi de los Tedax. Sabían
que iban a volar esos artefactos por considerarlos bombas-trampa. Pese a
ello, dichas bombas cumplieron una importante función. Dejaron caer que
al atentado se hizo con mochilas, que éstas pesaban 10-12 kg. y que una
de ellas incorporaba un móvil. Todo ello podía seguir haciendo pensar
en ETA por un instante. Pero más tarde aparecería en la Comisaría de
Puente Vallecas una bolsa-mochila con GOMA2 ECO, móvil y tarjeta
apuntando hacia los “islamistas”. A partir de aquí, como dice la
fiscala Olga Sánchez, fue posible “inferir”: conducir la atención
hacia la dinamita de Mina Conchita, de un lado y, en lo inmediato,
proceder a detenciones que fueron claves para el vuelco electoral del
14-M.
Es la misma operación desarrollada con la furgoneta Kangoo hallada en
Alcalá. En un primer momento, el tipo de vehículo y el mencionado
tarjetón avistado en su salpicadero podían evocar la presencia de ETA.
Y luego, tras el traslado de la furgoneta a Canillas, se relacionará la
existencia en su interior de una cinta del Corán, restos de GOMA2 ECO,
ADN de “islamistas”, etc.
-Preparación anticipada de la versión de autoría islamista
- El atentado
fue tan sólo una parte del conjunto del golpe de Estado, su primer
episodio cruento. El plan para el vuelco electoral necesitaba, además,
de una alternativa que irrumpiese tras el primer momento de
encaminamiento a ETA. Esa alternativa era la versión que se nos ha
vendido hasta la saciedad: el atentado fue obra de grupos
fundamentalistas islámicos, en respuesta al apoyo de Aznar a la
guerra de Iraq; los trenes fueron volados mediante mochilas de
dinamita GOMA2 ECO, acarreada desde Asturias, y activadas con la
ayuda de teléfonos móviles. Esta versión no se improvisó. Estaba
incluida como elemento fundamental de la planificación desde antes
del 11-M.
- Tras
el atentado, diversos miembros de los servicios secretos y de las
cuerpos policiales participaron en la destrucción y ocultamiento de
pruebas, colocación de pruebas amañadas, falsificación de
informes y en la “brigada de limpieza” de Leganés. Eran
perfectamente conscientes de lo que hacían: se arriesgaron a largas
condenas de cárcel. En modo alguno los jefes golpistas pudieron
confiar en ellos a ciegas. No cabe imaginar, por tanto, que fueran
“corrompidos” en unas pocas horas después el atentado.
- La furgoneta
Kangoo, que había sido robada, estaba dispuesta en Alcalá desde
antes de la explosión de los trenes, prácticamente vacía, para
cumplir su papel de comodín, con la doble función antes descrita.
Tras su traslado a Canillas, se “descubrieron” en su interior
hasta 61 evidencias, entre ellas diversas prendas de su propietario.
- Las mochilas señuelo antes referidas fueron
pensadas con antelación para hacer creer que todo el atentado se
había llevado a cabo con mochilas de considerable peso y
temporización mediante móviles.
- Con
anterioridad al 11-M estaban seleccionadas las diversas tramas que
se utilizarían después del atentado como cortinas de humo y serían
finalmente sacrificadas para “cerrar el caso”. Tanto los
asturianos como los moros que se reunían en Virgen del Coro eran
tramas de confidentes y colaboradores de los servicios secretos y
policiales que, en el primer caso, vendían explosivos marcados a
ETA y, en el segundo, trataban de controlar al mundo del
fundamentalismo islámico. Jamal Ahmidan
y sus secuaces eran hampones estrechamente sometidos a vigilancia
policial. Sobre la base de la existencia de la trama asturiana y de
la pandilla de Ahmidan estaba ya pergeñado el guión de un
transporte imaginario de GOMA2 ECO desde Asturias al chamizo de
Morata de Tajuña; mediante recibos falsificados se pretendió
acreditar, ya antes del 11-M, la existencia de multas impuestas a lo
largo de ese viaje inexistente.
- Cartagena,
confidente del CNI, recibió instrucciones para integrar en el grupo
de Virgen del Coro a Zougham, quien desde un principio había sido
señalado como chivo expiatorio ideal, por sus antiguas implicación
en juicios contra el terrorismo islámico.
- La
casa de Morata de Tajuña era un local marcado: sus anteriores
inquilinos habían participado en atentados y siempre habían sido
detenidos. Jamal Ahmidan fue conducido en enero de 2004 a su
alquiler por el Tunecino, lider del grupo Virgen del Coro y
confidente del CNI.
- Los teléfonos y las tarjetas que jugarían un
papel central en el 11-M se compraron meses antes de ese fecha, y no
para la activación del atentado, sino con finalidades
incriminatorias, ante todo para justificar la detención de Zougam y
otros dependientes de su locutorio en las vísperas de las
elecciones..
- Hay
contactos especiales entre la policía y el Tunecino, al que se
presenta como jefe intelectual del 11-M, pocos días antes del
atentado.
- El
piso de Leganés donde tuvo lugar el pretendido suicidio de los
islamistas, era también un piso marcado, escenario de anteriores
operaciones anti-droga, y fue alquilado el 6 de marzo. La
muerte de los moros que fueron hallados pulverizados en dicho piso
estaba prevista en el guión: los golpistas sabían que había que
eliminar a los supuestos autores de la masacre desde el principio.
Como comentó cínicamente Dezcallar, baranda del CNI, en una sesión
de la Comisión de Investigación, “tenía que haber suicidas
antes o después”.
-Explotación del éxito mediante una agit-prop de gran estilo.
Por diversas vías ha quedado
acreditada la acción estrechamente concertada de “diversas fuentes de
la lucha anti-terrorista”, los medios de comunicación de PRISA, altos
personajes del antiguo GAL y dirigentes del PSOE en una agitación de
amplísima escala muy pocas horas de las elecciones, acusando al
gobierno de mentir y culpabilizándolo del atentado por su postura en la
guerra de Iraq. "Vuestra guerra, nuestros muertos".
-Brillante previsión del comportamiento electoral de un sector de la
población.
A
estas alturas están de más las explicaciones piadosas. Al PSOE se le
votó principalmente para que se rindiera al terrorismo. El PSOE
consiguió su victoria electoral ligando el 11-M a la guerra de Iraq y
prometiendo la retirada de la misma para prevenir nuevos casos. Ello
implica una lúcida anticipación de comportamientos abyectos de
segmentos de la población española, comportamientos que no se han
producido en otros países golpeados por el terrorismo. Fue un sector de
españoles el que dio la vuelta a los resultados electorales previstos,
tras el compromiso de Rodríguez Zapatero de retirarse de Iraq, porque
Iraq era la causa del terrorismo. Es decir, hay un amplio sector de españoles
que considera que ceder al terrorismo es la forma de evitarlo. Rodríguez
Zapatero ya sabe cual puede ser su programa en el futuro, en relación
con el “conflicto vasco”.
-Aseguramiento por vía de prevaricación judicial de la impunidad de los
golpistas y de la condena de chivos expiatorios.
Esta vía se prolonga hasta
nuestros días y permite prever el cierre judicial del asunto con
sentencias fijadas de antemano para una colección esperpéntica de
confidentes y “sospechosos habituales”,
IV. LA GERENCIA
La concurrencia de las referidas
exigencias permite vislumbrar los contornos de una estructura criminal
relativamente amplia, con diversos niveles. Tomando prestada la
terminología de Harry Mintzberg (“Las estructuras organizativas”),
cabría distinguir: una “dirección superior” o “ápice estratégico”,
una “dirección ejecutiva” o “gerencia” y una “línea”,
integrada por múltiples unidades operativas.
El papel de la dirección superior
es, esencialmente, la elaboración
del diseño estratégico general, el impulso y aprobación del plan
ejecutivo y la financiación. No voy a extenderme en el análisis de
este nivel por tres razones. La primera es que la presente conspiranoia
me saldría extensísima. La segunda es que el hecho de ser un
conspiranoico redomado no implica que se haya anulado mi instinto de
supervivencia. Y la tercera es que una intuición acerca de la dirección
superior puede desprenderse del análisis de la gerencia.
El
papel de la gerencia es la dirección ejecutiva del golpe, mediante la
elaboración e impulso de su plan de acción, la coordinación de sus
unidades operativas, el seguimiento de sus actuaciones, la respuesta a
imprevistos y la introducción de correcciones de emergencia.
La dirección ejecutiva o gerencia del golpe sólo puede haber
correspondido a quien reuniese los siguientes atributos:
-Presencia
transversal en todas las fuerzas de seguridad y en diversos partidos,
con capacidad de puentear las jerarquías formales.
-Profundo
conocimiento de la situación de ETA.
-Control
y capacidad de interrelación de las tres tramas que han intervenido en
el atrezzo: trama asturiana, trama de Virgen del Coro y grupo de Jamal
Ahmidan.
-Capacidad
"conseguidora" de los dos principales locales de la farsa:
Morata de Tajuña y piso del "suicidio".
-Capacidad
"ilusionista" de mover objetos en todos los escenarios
(furgoneta Kangoo, componentes de la bolsa de Vallecas, Skoda Fabia,
etc).
|
|
-Relaciones
internacionales que permiten la realización de un eventual
“encargo” del atentado y el aseguramiento de coartadas finales
(acreditar llamadas telefónicas y mensajes de los “suicidas” de
Leganés).
-Influencia
determinante en sectores del aparato judicial.
Estas
capacidades sólo las reunía el sector del CNI afecto al PSOE, que
incluía a gran parte de su estructura de mando superior, en estrecha
vinculación con las cumbres del escalafón del GAL.
V. LAS ESTRUCTURAS OPERATIVAS
-Fuerzas ejecutivas.
La
ejecución del atentado pudo correr a cargo de miembros del CNI o ex
Tedax, o bien, de acuerdo con la tradición terrorista de los GAL, ser
confiada a un encargo (la nacionalidad de los mercenarios es lo que
menos importaría). Pero en el segundo caso, esta vez, a diferencia de
lo ocurrido con los GAL, los golpistas evitaron el recurso a saldos y
retales de la baja canalla. Profesionales cualificados depositaron 12
bombas en menos de 6 minutos, con una precisión militar, ajustándose a
unos patrones de colocación, pero no vacilando en improvisar para
sortear imprevistos.
Al cabo de casi tres años de los
atentados, el juez Del Olmo y la fiscala Olga Sánchez admiten que no
se conoce el explosivo utilizado en los trenes. Perversamente
“infieren” que fue GOMA2 ECO procedente de minas asturianas a partir
de los explosivos invariablemente descubiertos en dependencias
policiales. Pero asumen que en los trenes solamente se pudo determinar
la existencia de “componentes genéricos de las dinamitas”, sin
precisión de su marca comercial. Y alegan que resulta imposible
establecer ahora esos extremos por carecer de las mínimas muestras que
permitan nuevos análisis.
Con ello se trata de ocultar que no fue GOMA2 ECO lo
que estalló en los trenes. De haberlo sido, nos lo hubiesen bombardeado
desde entonces en los telediarios. En ausencia de los análisis
pertinentes, si es que no han sido destruidos, parece que sólo caben
especulaciones.
Sin embargo, resulta lógico considerar que existió
un criterio fundamental de selección de los explosivos: el procurar
satisfacción simultánea a exigencias de eficacia –la masacre de tres
cifras- y eficiencia, es decir, minimización de riesgos del comando.
Por ello no carecen de fundamento las teorías que han descartado la
utilización de dinamitas de tipo industrial a favor de la de explosivos
militares, de alta velocidad, por cuanto pudieron favorecer una reducción
del volumen de los 10 artefactos que estallaron y, por tanto, del número
global de asesinos necesarios para colocarlos.
Sea como fuere, los golpistas sabían que al atentado
seguiría la ocultación de todo informe sobre la naturaleza de los
artefactos y la rápida conversión de los trenes en chatarra.
La voladura del piso de Leganés, que “cerró el
caso” con un espectacular formato televisivo, pudo ser obra directa
del CNI.
-Fuerzas
creadoras de cortinas de humo, de destrucción y ocultamiento de
indicios, colocación de pruebas amañadas, falsificación de informes y
detención de cabezas de turco.
Determinados mandos de las fuerzas policiales, bajo control del sector
golpista del CNI.
Es
en este ámbito donde han comenzado a ponerse en evidencia descaradas
actuaciones encubridoras.
La
mentira reina de los pies a la cabeza. La GOMA2 ECO “asturiana” no sólo
no estuvo presente en la explosión de los trenes. Tampoco lo estuvo en
las maniobras de encubrimiento posteriores. Echaron mano de explosivos
depositados en laboratorios policiales y de las redes también
policiales de contrabando de dinamita. Más aún: siquiera puede
afirmarse que fuese en puridad GOMA2 ECO lo que se presentó en todos
los informes. Así, en la Kangoo aparece metenamina y en el piso de
Leganés almidón, sustancias que no forman parte de la dinamita GOMA2
ECO.
Todo
ello con un desparpajo apabullante. Andaban muy “sobraos”.
-Fuerza mediática
PRISA.
Se encarga de magnificar la autoría del terrorismo islámico sobre la
base de una cinta con versos del Corán, un burdo video de reivindicación
e incluso recurre, para acelerar la islamización del atentado, al
anuncio de la existencia de suicidas en los trenes. Rodríguez Zapatero
se suma a esta última operación.
-Fuerza política
La dirección del PSOE, en lugar de
solidarizarse con el gobierno de la nación, se revuelve con saña
contra él en circunstancias de extrema gravedad: "España no se
merece un gobierno que mienta". Y, quebrantando la jornada de
reflexión del día 13, organiza los ataques a las sedes del PP.
En
suma: concentración extrema de la dirección ejecutiva y segmentación
de la estructura operativa en compartimentos estancos, que en cada caso
saben lo estrictamente necesario. Los soldati de la mafia no conocen los
planes del capo local y mucho menos los del capo di capi. Ello motiva
disfunciones, añadidas a los imprevistos. Para hacerles frente existe
la coordinación y se imponen actuaciones correctivas sobre la marcha
(aparición de un Skoda Fabia con restos genéticos de un
“suicidado” en Leganés, Allekema Lemari, confidente del CNI que sabía
demasiado; rectificaciones de Sánchez Manzano, Jefe de los Tedax, a sus
comentarios sobre la existencia de restos de nitroglicerina en los
trenes, etc.).
Crimen de Estado. Elaborado,
planificado, ejecutado e “islamizado” por una misma estructura
criminal. Los mismos que ejecutaron la masacre prepararon y dispusieron
falsas pistas antes y después del 11-M. Los cerebros, planificadores,
ejecutores y encubridores son piezas del mismo engranaje.
VI. EL PAPEL DE ETA
La depuración de alusiones a ETA
en el sumario del 11-M ha sido para algunos la prueba de que ETA está
implicada en el atentado. En realidad, obedece a que los auténticos
golpistas no quieren enturbiar el “proceso de paz” entablado con
ETA.
ETA
ha desempeñado a lo largo del día 11 de marzo de 2004 un doble papel.
ETA
como cortina de humo: fue inicialmente utilizada por los golpistas como
trampa en la que el PP se precipitó ciegamente.
ETA
como cómplice: a continuación, la propia ETA se avino a encubrir la
real autoría del atentado, anticipándose a los golpistas en la
imputación de la matanza a “la resistencia árabe iraquí”. Hoy,
ETA sigue siendo encubridora del PRISOE (y no al revés).
Quienes hoy siguen manteniendo que
ETA puso las bombas, aportan los mismos indicios de que disponían Aznar
y Acebes en marzo de 2004: ninguno.
En medio de los gritos de
“titadyne, titadyne”, de los papeluchos de Dezcallar y demás señuelos
de los golpistas que culpaban inicialmente a ETA, están los informes
reiterados de las fuerzas policiales afectas a Aznar que tenían a ETA
infiltrada hasta el tuétano: “Aquí no se ha movido nadie”.
Esparza
Luri (jefe logísitico de ETA), en conversación grabada el mismo 11-M por la
Guardia Civil:
-“¿Pero quién ha sido? ¡Si a mí
nadie me ha pedido material para Madrid!
-No hemos sido nosotros”.
Arnaldo
Otegui, el mismo 11-M:
-“¿Hemos sido nosotros? Porque
si hemos sido nosotros no puedo volver a mi pueblo.
-No hemos sido nosotros”.
En
realidad, una de las preocupaciones de los golpistas fue evitar que ETA
interfiriera. ETA estaba en ese momento infiltrada y asfixiada económicamente,
bajo mínimos. Pero aún así, tenía la posibilidad de descargar un
zarpazo terrorista. Se trataba de impedirlo, pues suponía el grave
riesgo de frustrar una operación planificada para encaminar
inicialmente hacia ETA y cambiar después hacia la autoría islamista.
Lo
que pudo ocurrir es expuesto con singular gracejo por ELGURRI, un
bloggero del foro que dirige Luis del Pino:
“A Eta le dijeron: "espera y verás, tú chitón
y cuando tengamos el poder seguimos hablando". Entonces Eta pide
garantías de que eso va a ser así. No se las pueden dar, pero envían
un charnego de un partido separatista y con antecedentes terroristas a
Perpiñán, para mostrarles el mapa de Cataluña y una atractiva hoja de
ruta de eventos políticos, que les ponga los dientes largos: toma del
poder, aprobación en Madrid de un proyecto de estatuto autonómico
reconociendo que Cataluña es una nación, referéndum y aprobación del
Estatut Nacional de Catalunya... primera fase.
Segunda fase, Euskadi, "pero sin PNV que es de
derechas" (apoyarán de todas maneras, aunque sea con su silencio),
alianza Batasuna-sociatas, presión en la calle, suelta de presos,
legalización de Batasuna... hasta llegar a un Estatuto Nacional de
Euskadi, con su referéndum sólo para vascos con DNI vasco y Rh
negativo. "Luego, lo de la independentzia está 'chupao'. Será el
momento de Nafarroa. Claro que si os moveis, se jolipia el invento, así
que vosotros quietecitos, calladitos y apoyando".
Y adelante con los faroles. Se produce el 11-M. Los
etarras están que no se lo creen ("¡Lo han hecho!") Otegui
sale por la tele diciendo lo de la resistencia islámica, que fue como
decir "Sí, quiero" a los golpistas. Rodríguez, presidente.
Declaración de "alto el fuego" y comienza "el
proceso", Rodríguez se da permiso a sí mismo para emprender diálogo-negociaciones
oficiales. De cuando en cuando, caramelitos para tener contentos a los
etarras, de esos que levantan ampollas a los españoles de bien”.
Si
el “proceso” sale bien, en la víspera de las próximas elecciones
generales ETA deberá representar un nuevo papel: escenificar la entrega
de armas y la firma de paz definitiva.
¿Y
si sale mal?
Sigue
diciendo ELGURRI: “Si "el
proceso" fallara, pues eso, nueva versión oficial diciendo que fue
Eta. Se reconoce que hubo encubrimiento, pero los cabezas de turco son
depurados, sólo los niveles más bajos de las cloacas y alguna pieza
menor, ay, manazas, sin que llegue nunca la cosa a los hermanos gordos
de la logia. Eso, impensable. Rodríguez se hace el inocente, él, que
iba para Nobel de la Pá… (...) En el peor de los casos Rodríguez y
su gobierno caen, más que nada por estética, para dejar claro que el
verdadero socialismo no tuvo nada que ver. Elecciones en un nuevo
escenario: Rajoy sufre un "accidente", esta vez no de helicóptero.
Gallardón, que ya era caballo colocado, apunta a ganador como nuevo líder
del centrismo "colindante", con la ayuda de sus hermanos en la
sombra. En el PSOE, Bono resurge con fuerza, envuelto en la bandera de
España. No importa demasiado quién de los dos gane las elecciones
mientras el "verdadero proceso" siga controlado por los
mismos...
¿Qué será de nuestros nietos?”.
VII. RESPONSABILIDAD DEL PP
Aznar no hizo limpieza a fondo en
los servicios de inteligencia y cuerpos policiales durante los años que
estuvo en el gobierno. No desactivó cancerígenas concentraciones de
poder mediático. Se sometió a las “razones de Estado” que le
fueron impuestas desde altas instancias institucionales. Se inclinó
ante poderes fácticos fácilmente reconocibles. Las consecuencias han
sido devastadoras.
Si esta conspiranoia se ajusta a la
realidad de lo ocurrido, Aznar, Acebes y Trillo nunca deberían volver a
levantar cabeza. Como mínimo, habrían sido responsables de dejar en
puestos clave a una repugnante mesnada de criminales y traidores. Serían
culpables de una horrible negligencia.
Hay más. Acebes y Díez de Mera
–en su calidad de Director Operativo de la Policía- autorizaron el
asalto al piso de Leganés donde fueron suicidados los terribles
“islamistas”. Deberán responder por ello.
Pero todo lo anterior son hipótesis
misericordiosas. No puede descartarse que algunos dirigentes del PP
llegasen a conocer prontamente lo que había pasado en realidad. Y que
fuesen conscientes de que sería el régimen en su conjunto, del que son
pajes, lo que podía quedar cuestionado. A lo que podrían sumarse la
implicación de países extranjeros en el encubrimiento, que no en el
atentado en sí, del 11-M, que haría temer al PP una “desestabilización
de la región”.
Cualquiera de las hipótesis
anteriores explica porque Rajoy y su equipo no tienen el más mínimo
interés en que se descubra la verdad del 11-M.
Al igual que hizo Aznar en el
periodo de Felipe González con el asunto de los GAL, Rajoy despliega
una actuación de recogenueces, tomando de los esfuerzos de investigación
crítica honestos tan sólo aspectos que le permitan desgastar al PSOE
en ángulos tangenciales. En las cuestiones de verdadera enjundia,
escurre el bulto. Y en el improbable caso de que accediera al gobierno,
se apresuraría a parar el avance de la verdad desviando
responsabilidades y estableciendo cortafuegos.
VIII.
LA MAYOR DIFICULTAD
Pero el obstáculo principal para
el esclarecimiento de la verdad del 11-M es el horror que provoca en
muchos compatriotas la idea de que el partido que gobierna en España
esté involucrado en la masacre de 200 personas con el objeto de
provocar un cambio de gobierno.
Es posible que millones de españoles
alberguen ya la sospecha de que el 11-M fue un golpe de estado. Pero,
precisamente por el significado que tendría esa hipótesis, se resisten
a asumirla. Les pone de manifiesto que son absolutamente vulnerables. Y,
sobre todo, que no pueden confiar para nada en el sistema al que
pertenecen, a la vez que no ha surgido todavía una alternativa credible
al mismo. Por tanto, ante la extrema dificultad sicológica de asumir la
realidad, prefieren mirar hacia otro lado. O se hacen eco de “hipótesis
benignas”.
Entre esas hipótesis está ante
todo la que fragmenta la unidad del 11-M en varios estadios con autorías
diferentes. El atentado sería obra de ETA o de servicios secretos
extranjeros, y el PRISOE se habría limitado a aprovecharlo mediante la
patraña islamista.
Está
también la ya mencionada teoría de los atentados superpuestos,
destinada a aminorar la responsabilidad de "los que seguramente no
pretendían que murieran tantos".
IX: VISIGODOS
Por todo lo anterior, no es
probable que la verdad del 11-M pueda resplandecer a corto plazo.
Ciertamente, gracias a los
esfuerzos de la investigación independiente –ante todo el colosal
trabajo de demolición crítica de la versión oficial desplegado por
Luis del Pino y los Peones Negros- va a ser muy difícil taparlo todo.
Pero no podemos ignorar que muchos españoles, conforme avance el
desvelamiento, la alezeia del 11-M, pueden derrumbarse, incapaces de
soportar la verdad.
Ello obliga a delimitar con precisión
el alcance del combate a mantener en los 2 ó 3 años venideros:
No caminamos hacia la victoria
inmediata. No vamos a Calatañazor ni a las Navas de Tolosa.
Venimos de Guadalete –el 11-M-,
exhaustos y confundidos por el golpe: rodamos ya por la pendiente de la
irremisible pérdida de España.
¿Qué está en juego entonces? Que
quede en pie una cohorte de “visigodos”, un núcleo aguerrido e
irreductible capaz de sobrellevar el horror y asumir el mito. Se trata
de arrancar del punto de partida, Covadonga, para iniciar la
reconquista: la reconstrucción nacional de España presidida por los
mismos valores que sustentan ahora la lucha por esclarecer el 11-M: la
Verdad y la Justicia. Caiga quien caiga.
|